El talento no existe, el trabajo duro es el que determina tu éxito.
Esa fue la frase que un gran músico toluqueño, mejor conocido como Athal, me dijo y dio pie a una profunda plática donde enmarcaba el arduo trabajo que ha realizado a lo largo de los años por seguir un sueño: la música.
Que alguien te diga “no sirves para algo” o, en un caso musical particular, “te hace falta ritmo para tocar”, puede ocasionar dos cosas:
Te rindes y consigues un trabajo acorde a lo que estudiaste y las habilidades que desarrollaste, o te aferras a demostrarte que esa persona está equivocada, porque nadie mejor que tú mismo te conoce.
Y eso abre un gran debate: ¿realmente el talento no existe?
Veamos a grandes músicos de rock y metal que incluso han declarado que, antes de tomarse enserio la teoría, los consideraban (o se consideraban( “uno más del montón”.
Steve Vai
Virtuoso guitarrista, compositor y productor estadounidense, reconocido por su técnica, creatividad y teatralidad en su instrumento. En una declaración mencionó:
“Cuando empecé, no era el mejor del barrio. Muchos me superaban en velocidad y estilo.”
Además, dijo que su técnica era tan mala al inicio que le costaba tocar escalas básicas, pero se obsesionó con la práctica y el estudio formal. Estudio que, por cierto, comenzó como alumno de Joe Satriani y más tarde de la mano con Frank Zappa, quien le dio el apodo de “el chico con las partituras imposibles”. El resultado: álbumes como Passion and Warfare (1990).
Paul Gilbert
Otro guitarrista estadounidense que destaca por su velocidad, precisión y creatividad. Ha explorado varios estilos desde el metal, el blues y rock, entre otros. Paul declaró:
“No era un prodigio. Tuve que practicar miles de horas. Hubo momentos en que dudé si tenía lo necesario.”
Y eso lo dijo incluso después de ingresar, a los17 años, al Guitar Instituto of Technology (G.I.T.).
Kirk Hammett
Guitarrista de Metallica desde 1983 y miembro fundador de Exodus. Consolidó su estilo después de tomar clases con Joe Satriani (vaya bestia de la educación), quien le ayudó a refinar su técnica.
Hammett confesó:
“Antes de estudiar con Satriani, tocaba sin técnica real. Era muy básico. Joe me enseñó a ser serio.”
El resultado fue notorio y aderezó el uso característico del pedal wah, que definió el sonido del trash metal.
Mike Portnoy
Uno de los bateristas más influyentes del progresivo moderno, mejor conocido por su trabajo en Dream Theater, donde creó un etilo técnico y explosivo.
Nació en una familia musical, pero sabía que no era suficiente, por eso decidió estudiar formalmente:
“Yo ya tocaba desde niño, pero en Berklee me di cuenta de lo limitado que era. Sabía tocar rápido, pero no sabía por qué lo hacía. Estudiar con maestros que me mostraron cómo leer, componer y pensar como un músico completo me cambió para siempre.”
Bruce Dickinson
Vocalista de Iron Maiden, ampliamente reconocido por su gran rango vocal y estilo operático. Aunque desde joven era entusiasta del canto y participaba en bandas locales, no fue hasta que estudió técnica clásica (centrada en la proyección diafragmática y respiración controla), que pudo sostener notas agudas sin lastimar ni forzar su voz:
“Yo gritaba y me desgarraba la garganta al principio. Las clases de canto clásico me salvaron la voz. Aprendí a cantar con el cuerpo, no solo con la garganta.”
The Warning
La banda mexicana de rock con tintes de metal comenzó su formación musical desde que sus integrantes tenían entre 4 y 6 años. Más tarde estudiaron con maestros como Ferardo Arizpe (baterista y maestro de música), Beto Ramos Jumbo, Los Claxons) y Pablo González (Los Claxons). Ellas afirmaron:
“Las clases de piano y de nuestros maestros nos dieron disciplina y entendimiento musical, no solo aprender a tocar. Gracias a esa base pudimos adaptarnos rápido y crear música propia que llamó la atención.”
El éxito que han alcanzado lo atribuyen a años de estudio y entrenamiento formal con maestros que les brindaron herramientas y técnicas distintas.
Como estas, existen muchas historias que llevan un denominador común: esfuerzo y trabajo. Si bien hay existen casos extraordinarios de personas con una mayor facilidad para comprender y ejecutar su instrumento, casi todos coinciden en algo: el conocimiento (o talento) se adquiere con la constancia y práctica.
Tal vez Athal tenga razón: el desarrollo (musical o cualquier otra disciplina) se construye con esfuerzo.
Y si lo pienso en retrospectiva, no conozco a nadie que haya sido el mejor en su área sin recibir antes una guía o sin cometer errores que lo impulsaran a seguir aprendiendo y practicando hasta ser muy bueno en lo que hace.
Si el talento no existe, entonces nosotros decidimos hasta donde queremos llegar. Claro, dependiendo de nuestros contextos y retos, que, siendo sinceros, todos tenemos según nuestras experiencias.
Aunque, admito que, si tuviera millones de pesos en mi cuenta, la constancia sería más fácil. Pero eso no definiría todo… si no, pregúntenle a Muse, que su éxito no dependió de una cuenta bancaria.